En el contexto de la conmemoración de los 229 años de la llegada del pueblo Garífuna a tierras hondureñas, la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (ODECO) convocó a una Asamblea Nacional de Líderes y Representantes de Comunidades Afrohondureñas. El resultado fue un contundente documento de posicionamiento político y cultural, leído hoy en San José de la Punta, que resume décadas de exclusión, racismo estructural y exigencias concretas para el nuevo período gubernamental 2026-2030.
El texto, respaldado por comunidades como Plaplaya, Sambo Creek, Corozal, Cusuna, Iriona Viejo y Batalla, entre otras, advierte que “la situación predominante en nuestras comunidades está marcada por la exclusión social, el racismo institucionalizado y la discriminación racial que producen y agudizan la condición de marginación e invisibilización”. A ello se suman los efectos del cambio climático, el desplazamiento forzado por invasiones de tierras, y “la migración acelerada y exponencial hacia el extranjero de personas Garífunas en edades productivas”.
Los líderes comunitarios recordaron que la presencia afrodescendiente en Honduras data del siglo XV, y que el propio Acta de Independencia de 1821, en su apartado cuarto, establecía la representación de diputados “sin excluir de la ciudadanía a los originarios de África”. Sin embargo, denunciaron que “no ha habido voluntad desde el poder Ejecutivo para establecer un diálogo cercano con las comunidades Garífunas y sus organizaciones de base”.
En el plano cultural, el posicionamiento exige “generar acciones dirigidas al rescate, recopilación y retransmisión de los ritos espirituales, medicinas tradicionales y toda la enseñanza relacionada con la cosmovisión y cultura garífuna”. También solicitan la obtención del sello geográfico para las comunidades Garífunas y el fortalecimiento de la Educación Intercultural Bilingüe.
Uno de los puntos más políticos y urgentes del documento es la exigencia de “la restitución de la Secretaría de Estado para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afrohondureños (SEDINAFROH)”, y que se devuelva “la atención y operacionalización de acciones hacia nuestros Pueblos desde una perspectiva interseccional”. Asimismo, plantean que el Estado reconozca oficialmente a ODECO como “la organización representativa del pueblo, por su legitimidad y capacidad de articulación”.
En materia de tierras y territorios, los líderes fueron enfáticos: “El Estado, a través de sus instituciones gubernamentales, mantiene una deuda histórica con nuestro Pueblo, en especial la titulación, ampliación, saneamiento y protección de nuestras tierras y territorios ancestrales”. Exigen el cumplimiento de las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor de comunidades como Triunfo de la Cruz, Punta Piedra y Cayos Cochinos, y que esa jurisprudencia se extienda a la totalidad de las 48 comunidades Garífunas.
También reclaman “el libre acceso a nuestros recursos marinos costeros basados en nuestro derecho consuetudinario” y la aprobación de una ley especial que garantice la exclusividad de las 12 millas náuticas para la pesca artesanal, “manejado por la comunidad”. Señalan que “un manejo comunitario es la barrera más efectiva contra la degradación de los arrecifes y pastos marinos”.
En el aspecto ambiental, demandan la delimitación de microcuencas, la prohibición de tala cerca de fuentes de agua, la ejecución de campañas de reforestación y la implementación de sistemas de alerta temprana ante fenómenos naturales. Además, ratifican la necesidad de adherir al Acuerdo de Escazú y respetar el Convenio 169 de la OIT y el Protocolo de Nagoya.
El documento no olvida a la diáspora: “No podemos olvidar este 12 de abril a nuestros hermanos que han tenido que emigrar en busca de mejores condiciones de vida […] solicitamos al Estado de Honduras que incluyan a nuestras comunidades dentro de las iniciativas en favor de los migrantes hondureños en el extranjero, así como enfocar esfuerzos en procesos de reinserción dignos”.
Finalmente, los líderes comunitarios se comprometieron a dar seguimiento a cada propuesta a través de una mesa técnica, y enviaron un mensaje directo al presidente electo Nasry Juan Asfura Zablah: “El pueblo Afrohondureño, en especial las comunidades Garífunas, somos sus socios estratégicos en los esfuerzos por transformar Honduras, capaces de generar propuestas y asumir compromisos, pero exigimos ser escuchados e incluidos en las agendas del Estado”.
El posicionamiento cierra con una frase que resume el espíritu de la asamblea: “Buscamos voces que acallen el silencio”.