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El Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas y la inteligencia artificial

09 mayo, 2026 | Ricardo Changala

Entre el 20 de abril y el 1 de mayo de 2026 se llevó a cabo la 25º Sesión del Foro Permanente de la Organización de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (en adelante, Foro Permanente).

El Foro Permanente es un órgano asesor del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la ONU, establecido en el año 2000 con el mandato de examinar temas relacionados con los Pueblos Indígenas relativos al desarrollo económico y social, la cultura, el medio ambiente, la educación, la salud y los derechos humanos en general.

Está conformado por 16 miembros: ocho propuestos por los gobiernos y elegidos por el Consejo; ocho nombrados por el presidente del Consejo, tras una consulta oficial con los grupos regionales a través de sus coordinadores, partiendo de extensas consultas con las organizaciones de Pueblos Indígenas y teniendo en cuenta la diversidad y la distribución geográfica del mundo.

En cada sesión anual, el Foro Permanente analiza los avances y dificultades en la implementación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas.

En la más reciente sesión se presentaron y debatieron varios documentos, como el elaborado por Hindou Oumarou Ibrahim con el título “Los Pueblos Indígenas y la inteligencia artificial”. [1]

Antecedentes

Las nuevas tecnologías digitales y, en especial, la inteligencia artificial (IA) generan expectativas positivas, pero también alertas ante la posibilidad de ser utilizadas ahondando varios problemas actuales, en especial las notables desigualdades económicas y políticas.

Para los Pueblos Indígenas del mundo, la situación es altamente preocupante porque los sesgos algorítmicos abren la posibilidad de un eventual etnocidio digital, es decir, su desaparición o disminución extrema de las bases de datos que sostienen a la IA.

En septiembre de 2024, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el denominado Pacto para el Futuro que incluye dos anexos: el Pacto Digital Global y la Declaración sobre las Generaciones Futuras[2].

El Pacto se propone alcanzar cinco objetivos: eliminar las brechas digitales; ampliar la inclusión en la economía digital; fomentar la existencia de un espacio digital inclusivo, abierto y seguro; promover manejo responsable y equitativo de los datos; y mejorar la gobernanza internacional de la inteligencia artificial para que beneficie a la humanidad en su conjunto.

Expresamente, se asume el reconocimiento, respeto, promoción y protección de los derechos de los Pueblos Indígenas, sus territorios, tierras y ecosistemas, así como sus tradiciones, creencias espirituales y conocimientos ancestrales, garantizando su derecho a participar en la adopción de decisiones sobre cuestiones que afecten a sus derechos, de acuerdo con el derecho internacional de los derechos humanos.[3]

En su texto incorpora párrafos específicos relacionados con los Pueblos Indígenas y afrodescendientes, incluyendo el compromiso de “Fomentar las sinergias entre la ciencia y la tecnología y los conocimientos, los sistemas, las prácticas y las capacidades tradicionales, locales, afrodescendientes e indígenas”. [4]

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) aprobó en 2021 la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, el primer marco mundial sobre la ética de la IA, donde se incluyen los principios como la dignidad humana, la justicia social, la diversidad cultural, la inclusión y la transparencia, así como la protección de los derechos humanos.[5]

Allí se incluyen varios puntos especialmente relevantes para los Pueblos Indígenas:

  • La necesidad de proteger a los grupos vulnerables contra los sesgos algorítmicos;
  • La importancia de respetar las identidades culturales y los conocimientos locales;
  • La obligación de garantizar la inclusión de las comunidades marginadas en la gobernanza de la IA;
  • El reconocimiento explícito del riesgo de que la IA amplifique las discriminaciones estructurales.

Riesgos y posibilidades

En el contexto de la creciente expansión de la temática, cuya relevancia resulta evidente, el Foro Permanente ha recibido y analizado el documento que estamos comentando, el cual fue presentado como un insumo importante para ayudar al análisis de la situación actual, con recomendaciones dirigidas a diferentes actores, públicos y privados.

Una de las principales virtudes del texto mencionado radica en la recopilación de ejemplos concretos, internacionales y nacionales, que los Estados y, en especial, las organizaciones indígenas están impulsando para utilizar la nueva tecnología en la defensa y promoción de sus derechos, al tiempo de morigerar o, en su caso, eliminar, sus efectos negativos.

El documento inicia destacando el posible beneficio y también los retos problemáticos que la IA representa para los Pueblos Indígenas del mundo.

Entre los posibles usos positivos que la IA puede tener para los Pueblos Indígenas se mencionan la preservación y revitalización de las lenguas indígenas, la transmisión de los conocimientos tradicionales, la gestión de datos territoriales, históricos y estadísticos, la protección y manejo de territorios y recursos naturales, entre otras posibilidades.

En cuanto a los obstáculos o dificultades que los Pueblos Indígenas enfrentan no solo con la IA, sino en general con las tecnologías digitales, se mencionan limitaciones en infraestructuras, carencias socioeconómicas, obstáculos lingüísticos y/o culturales, así como discriminación y exclusión de la perspectiva de los pueblos en el diseño y definición de prioridades relacionadas con las tecnologías digitales.

Adicionalmente, se enlistan algunos retos específicos que la IA le genera a los pueblos y comunidades, entre ellos:

  • El temor a que el uso de las tecnologías digitales altere o haga desaparecer sus prácticas culturales.
  • La protección de los conocimientos y la soberanía de los datos, ante el riesgo de apropiación cultural.
  • La ausencia de control que afecte la soberanía de los Pueblos Indígenas sobre sus datos.
  • La falta de marcos jurídicos adecuados que deben proteger el patrimonio cultural inmaterial.

Brecha digital

El documento plantea la problemática de las causas estructurales para el acceso a internet para las comunidades indígenas, prerrequisito imprescindible para el conocimiento y uso de la IA.

Se afirma que, en varias regiones del mundo, las tasas de cobertura varían entre el 10 y el 50%, con dificultades de conexión a la electricidad, por lo cual algunas comunidades han desarrollado sus propias redes comunitarias, aunque en general con alcances limitados.

Estas desigualdades, cuando se trata de los Pueblos Indígenas, son consecuencia de múltiples factores técnicos, económicos, educativos, lingüísticos, políticos, culturales, entre otros.

Se destaca que aun en países con altos niveles de desarrollo, como Canadá o los países escandinavos, también se detectan estas desigualdades.

En el enorme país del norte de América, la organización Internet Society afirma que mientras el 97% de los hogares urbanos canadienses tienen acceso de banda ancha, este porcentaje se reduce a un mero 24% en las comunidades indígenas rurales.

Soberanía de datos

Los Pueblos Indígenas deben tener los medios para crear, gestionar y controlar sus propias bases de datos, su información y utilizarla de la forma que crean pertinente.

En ese camino, destacan los principios CARE para la Gobernanza de los Datos Indígenas (Collective Benefit, Authority to Control, Responsibility, Ethics, es decir, beneficio colectivo, autoridad para controlar, responsabilidad y ética), formulados por la Global Indigenous Data Alliance.

El alcance de cada uno de los principios es el siguiente:

  • Beneficio colectivo: los datos indígenas deben beneficiar a las comunidades, y no solo a los investigadores, las empresas o los Estados;
  • Autoridad para controlar: los Pueblos Indígenas deben conservar el control sobre las decisiones relativas a los datos que les conciernen;
  • Responsabilidad: los usuarios de los datos deben reconocer las repercusiones culturales, espirituales y políticas de su uso;
  • Ética: las normas indígenas deben guiar la gestión de los datos, incluso en las tecnologías basadas en inteligencia artificial.

Según el documento del Foro Permanente, estos principios son una alternativa al paradigma occidental de los datos abiertos, por lo general incompatible con las concepciones indígenas de la confidencialidad, la responsabilidad colectiva o la protección del conocimiento.

El documento también destaca que en algunos países se han propuesto criterios para la propiedad, control, acceso y posesión de los datos.

La efectiva aplicación de este tipo de principios o protocolos es necesaria para prevenir el extractivismo digital tan habitual en la historia y en la actualidad.

En particular, se requiere proteger los conocimientos de los Pueblos Indígenas en materias como la ecología, la medicina, producción de alimentos, entre otros aspectos. Para ello, la tecnología digital, incluyendo la IA aplicadas con un marco ético y organizativo apropiado, puede ser de mucha utilidad para preservar y transmitir esos conocimientos, pero un uso inadecuado puede significar el impacto contrario.

La extracción no consentida de contenidos culturales —relatos, canciones, motivos artísticos, conocimientos medicinales o toponimia sagrada— representa una amenaza real, algo que existe desde siempre, pero que el uso de la IA puede potenciar.

El documento brinda ejemplos en la región amazónica y en el norte boreal europeo, donde la aplicación de la IA junto con drones y sensores permite alertar rápidamente a las comunidades en caso de amenazas que afecten a los bosques, los ríos o las zonas de caza, al tiempo que puede mejorar la cartografía útil para corroborar la delimitación de los territorios.

A nivel internacional, el documento incluye algunos ejemplos de protocolos elaborados por organizaciones indígenas que pretenden regular investigaciones y en general la gestión de datos y uso de tecnologías.

Entre ellos:

  • Los protocolos maoríes (Aotearoa) sobre los datos culturales (tikanga, whakapapa, mana).
  • Los protocolos de las Primeras Naciones del Canadá sobre la investigación y la propiedad de los datos, así como los principios de propiedad, control, acceso y posesión.
  • Los directrices samis sobre sus conocimientos, su archivo y su representación digital.
  • Los principios CARE de la Global Indigenous Data Alliance (GIDA, ya citados).

También se incluyen ejemplos de principios o directrices nacionales como las siguientes:

  • Los principios de propiedad, control, acceso y posesión de las Primeras Naciones de Canadá.
  • Data Sovereignty Network (Te Mana Raraunga) maorí, Nueva Zelanda, red para la soberanía de los datos que impone obligaciones de consulta, control y beneficio colectivo.
  • Proyecto de directrices sobre la gobernanza de los datos sami, cuyo objetivo es regular la recopilación y el uso de datos sobre las tierras sami.
  • Principios de propiedad, control, acceso y posesión, desarrollados en el Canadá por la Asamblea de las Primeras Naciones que establecen que la comunidad es propietaria de los datos, debe controlar su uso, puede restringir el acceso a ellos y, además, puede encargarse de su posesión material a través de servidores, desarrollo de infraestructura, etc.

Sesgos algorítmicos

Un punto clave es el contenido mismo de la información disponible a través de la IA, o dicho de otra forma, el sesgo de los algoritmos que puede implicar decisiones y usos discriminatorios de esta herramienta.

Como expresa la UNESCO en un documento reciente, la cantidad de empresas y personas que desarrollan estas herramientas tecnológicas no solo es muy reducida, sino que se concentra en pocos lugares (10 mil personas en siete países). Se trata de un verdadero oligopolio de megacorporaciones que priorizan los asuntos de sus grupos de interés.[6]

En ese marco, es una correlación inevitable la inclusión de sesgos algorítmicos en los productos que se elaboran a partir de visiones parciales, georreferenciadas, cultural y empresarialmente predeterminadas.

El documento del Foro Permanente afirma que esta dinámica contribuye a la uniformización cultural, que ya venía reforzada por los medios sociales, los motores de búsqueda y las industrias digitales.

Afirma que para los Pueblos Indígenas el riesgo es doble:

  • para sus lenguas y formas de expresión que suelen estar invisibilizados.
  • por la inclusión de contenidos que reflejan modelos culturales hegemónicos.

Gobernanza de los datos

El documento destaca que en varios países los marcos jurídicos nacionales aún no reconocen los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas sobre sus datos, ya sean culturales, lingüísticos o ambientales.

El problema radica en que, de no contar con la protección jurídica adecuada, los datos pueden ser redirigidos a actores privados, vendidos a terceros, utilizados en modelos comerciales de inteligencia artificial o integrados en políticas públicas sin consulta alguna.

Justamente, un objetivo del Pacto Digital de la ONU es promover un marco mundial inclusivo, fundamental para la acción de múltiples partes interesadas en superar las diferencias en materia de datos y de innovación hacia un futuro digital abierto, libre, seguro y centrado en el ser humano, basado en los derechos humanos universales.

Para ello, se propone eliminar las brechas digitales; ampliar la inclusión en la economía digital; fomentar la existencia de un espacio digital inclusivo, abierto y seguro; promover manejo responsable y equitativo de los datos; y mejorar la gobernanza internacional de la inteligencia artificial para que beneficie a la humanidad en su conjunto.

La referencia al respeto y promoción de los derechos humanos es transversal, incluyendo un compromiso de defender el derecho internacional de los derechos humanos en todo el ciclo de vida de las tecnologías digitales y emergentes, combatiendo todo tipo de discriminación.

Recomendaciones

Como es habitual en este tipo de documentos, el texto cierra con un conjunto de recomendaciones dirigidas a diferentes actores (gobiernos, empresas, investigadores, organizaciones no gubernamentales y a los mismos Pueblos Indígenas).

A los Estados se recomienda, entre otros, los siguientes puntos:

  • Inversiones estructurales destinadas a cerrar la brecha digital en los territorios de los Pueblos Indígenas.
  • Creación de centros tecnológicos indígenas, centros de innovación y cooperativas digitales, y la prestación de apoyo financiero a estos.
  • Apertura de fondos de innovación indígena para que las comunidades puedan desarrollar sus propias soluciones tecnológicas.
  • Reconocimiento del derecho de las comunidades a controlar el uso y la gestión de sus datos y el acceso en base a los principios CARE.
  • Creación de programas públicos de codesarrollo tecnológico con los Pueblos Indígenas.
  • Integración obligatoria por parte de los organismos gubernamentales de representantes indígenas en los proyectos tecnológicos que les conciernen.

A las empresas tecnológicas se recomienda facilitar la accesibilidad de los servicios para las comunidades indígenas.

Ello implica:

  • Diseños compatibles con entornos de poca conectividad.
  • Desarrollarlos de forma conjunta con las comunidades.
  • Interfaces lingüísticas adecuadas
  • Brindar dispositivos culturalmente apropiados y adaptados a la realidad local.

Se reclama, también, que las empresas respeten los principios CARE sobre propiedad, control, acceso y posesión de los datos.

Otras dos líneas de recomendaciones resultan muy relevantes en este documento.

Se demanda a las empresas tecnológicas la integración de personas indígenas en el diseño de los modelos, en la participación de comités consultivos, así como en la colaboración de las instituciones educativas indígenas en la tarea de reforzar las competencias de las comunidades y sus técnicos.

Además, se solicita a las empresas del sector realizar auditorías periódicas coordinadas con las comunidades indígenas, para detectar y en su caso corregir los sesgos algorítmicos, en especial los lingüísticos, territorial y, en general, los culturales.

 

[1] ONU, Consejo Económico y Social, Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, Los Pueblos Indígenas y la inteligencia artificial, E/C.19/2026/4, Nueva York, mayo de 2026 https://docs.un.org/es/E/C.19/2026/4

[2] ONU, Asamblea General, Pacto para el Futuro, resolución A/RES/79/1, 22 de septiembre de 2024.

[3] Párrafos 15 y 16 del Anexo II.

[4] Acción 32, párrafo 56.

[5] https://www.unesco.org/es/artificial-intelligence/recommendation-ethics

[6] UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Inteligencia Artificial centrada en los Pueblos Indígenas: Perspectivas desde América Latina y el Caribe, 2023.