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Foto: Vectores

Innovación inclusiva y sostenibilidad energética: el reto de la inteligencia artificial en Centroamérica

21 septiembre, 2025

Carlos Aguirre, CSUCA-IDRC[1]

Nuestro proyecto está dirigido justamente a tratar de superar algunas de las brechas existentes entre la innovación y la inclusión. Al final del proyecto, esperamos tener una cantidad de información muy sólida como para poder proponer nuevas políticas regionales en Centroamérica, nuevos enfoques sobre cómo cerrar esta brecha entre la innovación social y la innovación inclusiva incluyendo el tema de la equidad de género, de tal manera que podamos avanzar más rápidamente en la generación de conocimiento y en el tratamiento de los problemas serios de inclusión que tenemos en la región centroamericana.

Ahora yo quiero que me permitan una desregulación de la temática del taller, que no la he escuchado, pero está de seguro en la mente de nuestros colegas más expertos como Osvaldo y otros: el tema del consumo de energía que insume la inteligencia artificial.

En este momento, apartándonos un minuto de la inteligencia artificial, las criptomonedas, el Bitcoin, consumen alrededor de 180 Tera watts de energía. Tera significa (10^{12}). En este momento el Bitcoin consume energía igual a todo el consumo de energía de la República Argentina. Y si el señor Trump consigue los 500 000 millones de dólares que en Estados Unidos ha comprometido para inteligencia artificial, para el año 2028 vamos a necesitar 325 TW‑h de energía, que es equivalente a todo Italia y constituye el 10 % del total de la capacidad energética de los Estados Unidos.

Este no es un problema menor porque, además del consumo de energía, tenemos el problema del consumo de agua. Para refrigerar los servidores, necesitamos usar en 2023 unos 66 000 millones de litros de agua, es decir, un consumo importante de un recurso que a veces lo tomamos por dado, pero que no está por supuesto; está muy escaso.

Como ustedes saben, en muchos lugares del mundo el cerebro humano opera con 175 kW, es decir, (10^{3}), a diferencia de los (10^{12}) por año. Claro, algunos políticos utilizan mucho menos de esa cantidad de energía, pero esto nos indica que debemos, y creo que Osvaldo señalaba con mucho énfasis, cómo hacer para educar a la gente en el uso de la inteligencia artificial para que este enorme consumo de energía pueda ser mucho más racional, para que no tengamos problemas con consumo de energía en el futuro.

Ahora estamos usando la inteligencia artificial para consultas ociosas y este es el problema sobre el cual debemos trabajar: cómo educar a los jóvenes y a los adultos también sobre cómo no utilizar la inteligencia artificial con preguntas y consultas ociosas. Este es un problema fundamental para la educación del usuario y para el futuro de la sostenibilidad de esta importantísima tecnología que estamos desarrollando o que se está desarrollando.

Muchas gracias.

 

[1] Coordinador del Proyecto CSUCA – IDRC