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Foto: BuioBuione / Wikimedia Commons — CC BY-SA 4.0.

La desigualdad no es un destino inevitable

22 diciembre, 2025 | Ricardo Changala

El World Inequality Lab, una prestigiosa entidad originada en la Escuela Económica de París y la Universidad Berkeley de California, con aportes de decenas de reconocidos especialistas, publicó en diciembre de 2025 la tercera versión de su informe mundial titulado World Inequality Report 2026[1].

Como consecuencia de múltiples causas analizadas en el reporte, se concluye que una pequeña minoría posee un poder financiero sin precedentes, mientras miles de millones de personas siguen excluidas de sus derechos más básicos.

Esta tercera edición amplía las variables consideradas, hurgando en dimensiones diversas para intentar describir y explicar las profundas desigualdades que tienden a profundizarse.

Aspectos como la relación entre la situación climática y riqueza, las disparidades de género, el acceso desigual al capital, las asimetrías del sistema financiero global y las divisiones territoriales son algunos de los aspectos que están redefiniendo la política democrática.

Es decir, según los autores, la desigualdad no se limita a los ingresos o la riqueza, sino que afecta a todos los ámbitos de la vida económica y social.

Disparidades regionales

Uno de los aspectos que destaca el informe es que los promedios globales ocultan enormes brechas entre regiones.

A partir del nivel de ingresos, los autores determinan distintas regiones con diferencias notorias entre sí.

Hay regiones de altos ingresos, como América del Norte y Oceanía, y Europa; otras de ingresos medios, como es el caso de la Federación Rusia y Asia Central, Asia Oriental, y Oriente Medio y el Norte de África; y finalmente, regiones muy pobladas donde los ingresos promedio se mantienen bajos, entre las que se encuentran América Latina, el sur y el sudeste asiático, y el África subsahariana.

El siguiente gráfico refleja lo expuesto.

Para dar un dato concreto, se señala que el gasto educativo medio por niño en África subsahariana se situó en apenas 200 € (paridad de poder adquisitivo, PPA), frente a 7.400 € en Europa y 9.000 € en Norteamérica y Oceanía: una brecha de más de 1 a 40; es decir, aproximadamente tres veces mayor que la brecha del PIB per cápita.

Tales disparidades moldean las oportunidades vitales entre generaciones, afianzando una geografía de oportunidades que agrava y perpetúa las jerarquías de riqueza global.

Los contrastes son marcados, incluso al corregir las diferencias de precios entre regiones.

Una persona promedio en América del Norte y Oceanía gana aproximadamente 13 veces más que alguien en África subsahariana y tres veces más que el promedio mundial.

Dicho de otro modo, el ingreso diario promedio en América del Norte y Oceanía es de aproximadamente 125 €, en comparación con solo 10 € en África subsahariana.

Pero estos son promedios, porque, dentro de cada región, también se consolidan desigualdades, como puede verse en el gráfico siguiente:

El ingreso se distribuye de manera desigual en todas partes, donde el 10% más rico capta sistemáticamente mucho más que el 50% más pobre.

En todas las regiones, el 10% más rico controla más de la mitad de la riqueza total, dejando a menudo a la mitad más pobre con solo una pequeña fracción.

En el gráfico siguiente se ilustra lo expuesto con la relación de ingresos entre el 10% superior y el 50% inferior (T10/B50).

La pregunta es: ¿Cuánto gana el 10% más rico en comparación con la mitad más pobre?

Desigualdades tributarias

El informe dedica especial atención a los sistemas tributarios, llegando a la conclusión de que también en este aspecto, quienes están en los sectores más poderosos, cada vez son más beneficiados.

Básicamente, se afirma que los ultrarricos evaden la tributación.

Las tasas efectivas del impuesto sobre la renta aumentan de forma constante para la mayoría de la población, pero caen drásticamente para los multimillonarios.

Así lo demuestra el siguiente gráfico:

Estas élites pagan proporcionalmente menos que la mayoría de los hogares con ingresos mucho más bajos.

Como consecuencia, este patrón regresivo priva a los Estados de recursos para inversiones esenciales en educación, sanidad y acción climática, y socava la equidad y la cohesión social al reducir la confianza en el sistema tributario.

Desigualdad debido al sistema financiero global

Las economías ricas siguen beneficiándose de un “privilegio exorbitante”: cada año, alrededor del 1% del PIB mundial (aproximadamente tres veces más que la ayuda al desarrollo) fluye de los países pobres a los ricos a través de transferencias netas de ingresos extranjeros asociadas a rendimientos persistentemente superiores y a pagos de intereses más bajos sobre los pasivos de los países ricos.

Revertir esta dinámica es fundamental para cualquier estrategia creíble de equidad global.

La desigualdad está profundamente arraigada en el sistema financiero global. Los países que emiten monedas de reserva pueden endeudarse persistentemente a costos más bajos, prestar a tasas más altas y atraer ahorro global.

En cambio, los países en desarrollo se enfrentan a la imagen opuesta: deudas costosas, activos de bajo rendimiento y una salida continua de ingresos.

El resultado es una forma moderna de intercambio estructuralmente desigual. Mientras que las potencias coloniales extraían recursos para transformar los déficits en superávits, las economías avanzadas actuales logran resultados similares a través del sistema financiero.

Los países en desarrollo se ven obligados a transferir recursos al exterior, con una capacidad limitada para invertir en educación, salud e infraestructura.

Esta dinámica no solo consolida la desigualdad global, sino que también la incrementa dentro de las naciones, a medida que se erosiona el margen fiscal para el desarrollo inclusivo.

Cambio climático

El informe también muestra que las contribuciones al cambio climático están muy lejos de distribuirse equitativamente.

Aunque el debate público suele centrarse en las emisiones asociadas al consumo, nuevos estudios revelan cómo la propiedad del capital desempeña un papel fundamental en la desigualdad de las emisiones.

El 10% más rico del mundo representa el 77% de las emisiones globales asociadas a la propiedad privada de capital, lo que subraya que la crisis climática es inseparable de la concentración de riqueza. Abordarla requiere una reorientación específica de las estructuras financieras y de inversión que alimentan tanto las emisiones como la desigualdad.

Desigualdades de género

La desigualdad de género también se ve radicalmente distinta si se tiene en cuenta el trabajo invisible y no remunerado, que recae de forma desproporcionada sobre las mujeres.

Cuando se incluye el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, la brecha se amplía drásticamente.

En promedio, las mujeres ganan solo el 32% de lo que ganan los hombres por hora de trabajo, considerando tanto actividades remuneradas como no remuneradas; frente al 61% cuando no se contabiliza el trabajo doméstico no remunerado.

La desigualdad no es inevitable

En el prólogo del informe, dos reconocidos economistas como Jayati Ghosh y Joseph E. Stiglitz afirman que las tendencias analizadas están lejos de ser accidentes del mercado, sino que, al contrario, reflejan el legado de la historia y, aún más, el funcionamiento de las instituciones, las regulaciones y las políticas, todas ellas vinculadas a relaciones de poder desiguales que todavía no se reequilibraron.

Por ello, sostienen que las experiencias comparadas entre países y la teoría demuestran que la desigualdad extrema actual no es inevitable, ya que, por ejemplo, sistemas de   tributación progresiva, fuerte inversión social, normas laborales justas y las instituciones democráticas han reducido las brechas en el pasado y podrán ayudar a hacerlo en el futuro.

En ese sentido, importa compartir una reciente información proveniente de la India. El 1 de noviembre de 2025, el estado de Kerala, ubicado en el suroeste del gigante asiático, fue declarado libre de pobreza extrema, según anunció su ministro principal, Pinarayi Vijayan.

Kerala es uno de los 28 estados de la India, con 35.967.000 de habitantes, la tasa de alfabetización más alta de la India, con un 94% en 2011, frente a la media nacional del 64%, según el censo de 2011.

La tasa de natalidad, 17,2%, es una de las más bajas de la India,  en tanto que la tasa de mortalidad general, 6,6%, así como la mortalidad infantil, 11%, también son bajas.

Es importante destacar que Kerala es gobernado por el Left Democratic Front (Frente Democrático de Izquierda, LDF por su sigla en inglés), liderado por comunistas, motivo por el cual no recibe apoyo financiero del gobierno central, dirigido por el partido Bharatiya Janata Party (Partido Popular Indio, BJP por su sigla en inglés).

Al hacer el anuncio de la erradicación de la pobreza extrema, Vijayan destacó varias iniciativas que permitieron el logro como la universalización del sistema de distribución pública, que proporciona alimentos y combustibles subsidiados; las acciones para combatir la falta de tierra y de vivienda, que posibilitaron dotar de vivienda a más de 400.000 familias en todo el estado.

Entre otros aspectos, se destaca fuertemente el apoyo y desarrollo del sistema cooperativo, algo que tiene larga data y ha demostrado su enorme utilidad para buena parte de la población.

La erradicación de la pobreza no implica eliminar las profundas desigualdades en ese país, pero, sin duda, es un paso notable que da cuenta de la posibilidad real de modificar las tendencias cuando se toman acciones adecuadas.

Este anuncio precedió al realizado en febrero de 2021 por parte del presidente Xi Jinping sobre la salida de la pobreza extrema de casi 100 millones de personas en China. Por su parte, Vietnam tiene previsto poner fin a la pobreza extrema para 2030.

A modo de conclusión

Los recursos extraídos del trabajo y de la naturaleza en los países de bajos ingresos continúan sosteniendo la prosperidad y el estilo de vida de las personas en las economías de altos ingresos y de las élites ricas en todos los países.

Tal como se afirma en el informe comentado, la desigualdad es consecuencia de decisiones políticas, no del destino o del mercado.

Por tanto, las posibilidades reales de modificar la actual realidad global existen, y los ejemplos comentados así lo demuestran.

 

[1] World Inequality Lab. (2026). World inequality report 2026. https://wir2026.wid.world