El 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 2797 (2025) sobre la situación en el Sáhara Occidental. La resolución fue aprobada con 11 votos a favor, 3 abstenciones (China, Rusia y Pakistán) y ningún voto en contra.
Aunque esta resolución renueva el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) hasta el 31 de octubre de 2026, lo diferente es la perspectiva del plan de autonomía marroquí en el centro del futuro de la región, en lugar del principio de autodeterminación del pueblo saharaui, como venía siendo desde los inicios de la participación de la ONU en este conflicto.
Llama la atención que, menos de un mes antes, 16 de octubre de 2025, una resolución aprobada en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU manifestó apoyar el proceso de negociaciones iniciado por la Resolución 1754 (2007) y siguientes del Consejo de Seguridad, con el fin de alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que prevea la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.
Entre sus principales disposiciones, la resolución del Consejo de Seguridad reciente expresa que el estatus de autonomía del territorio bajo la soberanía del Reino de Marruecos sería la solución más viable del diferendo. Por ello, invita a las partes (Marruecos y, del otro lado, el Frente Popular para la Liberación de Saguia el-Hamra y de Río de Oro – Frente POLISARIO) a reanudar negociaciones en un contexto de reiteradas situaciones de enfrentamiento armado.
Además, le pide al Secretario General de la ONU un informe estratégico sobre la situación y el mandato de la MINURSO en un plazo de seis meses, al tiempo que reitera la necesidad de la cooperación humanitaria y el respeto de los derechos humanos.
La MINURSO fue establecida en 1991 por la Resolución 690 del Consejo de Seguridad, de conformidad con las propuestas de arreglo de las Naciones Unidas y la Organización de la Unidad Africana, aceptadas en 1988 por Marruecos y el Frente POLISARIO.
Las propuestas de arreglo, aprobadas por el Consejo, preveían un período de transición para la preparación de un referéndum en el que el pueblo del Sáhara Occidental decidiría entre la independencia y la integración con Marruecos.
Aunque dicho referéndum nunca se ha llevado a cabo, la MINURSO ha continuado desempeñando las tareas que le fueron encomendadas por el Consejo, en especial la supervisión del alto el fuego y las actividades militares de las partes en el territorio, así como informar sobre la evolución general de la situación en y alrededor del Sáhara Occidental.
La MINURSO también ha apoyado un programa de medidas destinadas a ayudar a las familias saharauis separadas a reunirse con sus parientes al otro lado de la línea divisoria y desminar parte del territorio.
Más allá de sus evidentes limitaciones en cuanto al mandato esencial, MINURSO es el único observador imparcial desplegado en todo el territorio, tanto al oeste como al este del muro de arena (berm), que continúa separando las fuerzas militares de Marruecos y del Frente POLISARIO.
Antecedentes
El Sáhara Occidental, un territorio situado en la costa noroeste de África, fue administrado como colonia por el Reino de España hasta 1976.
En el contexto de la descolonización, tanto Marruecos como Mauritania reclamaron el territorio, una reivindicación a la que se opuso el Frente Popular para la Liberación de Saguía el-Hamra y de Río de Oro (Frente POLISARIO), un movimiento de liberación saharaui.
Cuando los Acuerdos de Madrid de 1975 dividieron el territorio entre Marruecos y Mauritania, transfiriendo las responsabilidades administrativas de España a ambos países, estalló un conflicto armado entre el Frente POLISARIO, por un lado, y Marruecos y Mauritania, por el otro.
Mauritania renunció a sus reclamaciones sobre su parte del territorio en 1979, firmando un acuerdo con el Frente POLISARIO.
La Proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática realizado por el pueblo del Sahara Occidental, bajo el liderazgo del Frente Popular, data del 27 de febrero de 1976, un día después de que España, la antigua potencia colonial, se retirara del territorio sin finalizar el proceso de descolonización, de manera unilateral y repentina, a pesar de que ese proceso formaba parte de las responsabilidades internacionales del gobierno de Madrid, según se había encomendado por parte de la ONU.
Uno de los principales eventos más relevantes ocurridos en ese período fue la denominada “Marcha Verde” de 1975, una movilización masiva promovida por Marruecos, cuyo objetivo era reclamar el Sáhara Occidental por la vía de poblarlo con ciudadanos de origen marroquí.
Esta acción, inspirada en la idea del “Gran Marruecos”, no fue reconocida internacionalmente y generó tensiones con países vecinos, en particular Argelia, que apoyaba a la República Árabe Saharaui Democrática, y con el Frente POLISARIO, que desde entonces lucha por la independencia del Sáhara Occidental.
Desde esa época, el territorio ancestral de los saharauis (“gente del desierto”) ha quedado dividido con una parte bajo dominio de la República Árabe Saharaui Democrática, pero otra bajo control de Marruecos pendiente de acceder a su autodeterminación a partir de un referéndum siempre prometido y nunca realizado.
Este conflicto ha impactado en la política regional y en las relaciones diplomáticas, además de poner en evidencia las ambiciones del nacionalismo marroquí con respecto a territorios considerados por algunos como parte inseparable del reino.
Debe tenerse en cuenta que una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de 1975 excluyó formalmente cualquier vínculo jurídico entre el Sáhara Occidental y Marruecos, ya que ello podría afectar la aplicación de la Resolución 1514, la declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos colonizados.
Creación de la MINURSO
Las Naciones Unidas han buscado una solución para el Sáhara Occidental desde la retirada de España en 1976. En 1979, la Organización para la Unidad Africana (OUA) también comenzó a intervenir activamente en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto.
En 1985, el Secretario General de las Naciones Unidas, en cooperación con la OUA, inició una misión de buenos oficios que condujo a las llamadas “propuestas de arreglo”, aceptadas el 30 de agosto de 1988 por Marruecos y el Frente POLISARIO.
En 1990, el Consejo de Seguridad aprobó el informe S/21360 del Secretario General, que contenía el texto completo de las propuestas de arreglo y un plan para su aplicación.
El 29 de abril de 1991, mediante la Resolución 690 (1991), el Consejo de Seguridad decidió establecer la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), de acuerdo con el informe S/22464 del Secretario General, que detallaba el plan de implementación.
El referéndum en el Sáhara Occidental debía celebrarse en enero de 1992, pero, debido a profundas discrepancias entre las partes, no fue posible seguir el calendario original y el referéndum nunca se llevó a cabo.
La Comisión de Identificación (IDC) de la MINURSO se creó en julio de 1991 y, en agosto de 1994, tras completar los preparativos necesarios —incluida la cooperación de las partes—, la Misión inició el proceso de identificación de los posibles votantes.
En mayo de 1996, el Secretario General suspendió dicho proceso y se retiró la mayor parte del personal civil de la MINURSO, incluido el componente policial que proporcionaba seguridad y asistencia a la IDC. En 2004, la Comisión de Identificación concluyó formalmente su labor y transfirió toda la documentación a Ginebra.
El componente militar de la MINURSO permaneció sobre el terreno para supervisar y verificar el alto el fuego, función que ha mantenido desde su despliegue.
Evolución de las negociaciones
Tras varias rondas de consultas realizadas por los Enviados Personales del Secretario General para alcanzar un acuerdo sobre las modalidades del referéndum, en 2006 el Consejo de Seguridad pidió a las partes que presentaran sus propias propuestas de solución al conflicto. En 2007, ambas partes presentaron sus respectivas propuestas.
Bajo los auspicios del Enviado Personal del Secretario General para el Sáhara Occidental, representantes de las dos partes, junto con representantes de los países vecinos Mauritania y Argelia, celebraron dos rondas de conversaciones auspiciadas por la ONU en junio y agosto de 2007.
Aunque las posiciones seguían siendo divergentes, el diálogo renovado marcó el primer encuentro directo entre las partes en más de siete años. Una tercera ronda tuvo lugar en enero de 2008, y se celebraron reuniones informales adicionales en agosto de 2009 y febrero de 2010. Ninguna de estas reuniones logró avances sustantivos en los temas centrales.
Desde el despliegue de la MINURSO en septiembre de 1991, el alto el fuego se mantuvo en general hasta noviembre de 2020, cuando el Frente POLISARIO declaró que reanudaba la lucha armada para alcanzar sus objetivos, al tiempo que continuaba su labor diplomática y jurídica.
El más reciente informe del Secretario General de la ONU da cuenta de la situación de la región y el trabajo de la MINURSO señalando múltiples obstáculos a enfrentar así como la necesidad de extender el mandato de la misión.
Antonio Guterrez expresó su profunda preocupación por la situación en el Sáhara Occidental y las circunstancias arraigadas sobre el terreno que obstaculizan los avances hacia una solución política del conflicto, poniendo de relieve el prolongado y alarmante estado de cosas. Entiende necesario mantener a la MINURSO como única fuente de información y asesoramiento imparcial para el Consejo de Seguridad y los Estados Miembros.
Destacó también que la oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos (ACNUDH) siguió recibiendo denuncias sobre un espacio cívico cada vez más limitado y restricciones a los derechos de los saharauis a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica, en medio de un aumento de la vigilancia, el acoso y la intimidación.
Las autoridades marroquíes reprimieron protestas y concentraciones en favor de la autodeterminación, con un impacto particularmente notable en las defensoras saharauis de los derechos humanos.
Por ello, lamentó que la ACNUDH no haya recibido acceso al territorio desde 2015, a pesar de reiteradas solicitudes, y aunque el Consejo de Seguridad, más recientemente en su Resolución 2756 (2024), instó encarecidamente a reforzar la cooperación con el ACNUDH, incluso facilitando visitas a la región.
Además, observadores internacionales, incluidos parlamentarios, abogados y periodistas, continuaron enfrentando restricciones de entrada, habiéndose denegado el acceso o expulsado a decenas de ellos.
Consecuencias de la Resolución del Consejo de Seguridad 2797
La resolución tiene implicaciones profundas para el equilibrio geopolítico del Magreb y más allá de esa zona.
Marruecos surge reforzado como actor central y socio preferente de Occidente, mientras Argelia percibe esta evolución como un revés estratégico que debilita su influencia regional y consolida el eje Rabat–Washington–París–Tel Aviv.
El reconocimiento internacional del plan de autonomía ofrece a Marruecos una ventana de oportunidad incluso en el plano financiero y comercial.
Debe recordarse que apenas el año anterior, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea confirmó que los acuerdos de comercio y pesca firmados con Marruecos no pueden aplicarse al Sáhara Occidental (incluyendo su zona marítima) sin el consentimiento de su pueblo.
Si se pasa de la autodeterminación a una forma de autonomía, los criterios interpretativos del eventual “consentimiento” pueden verse afectados.
Las consecuencias de esta resolución seguramente implicarán profundización del conflicto.
El presidente de la República y secretario general del Frente POLISARIO, Brahim Gali, adelantó que su organización no participará en ninguna negociación que no respete el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Por su parte, Argelia se desvinculó formalmente de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas afirmando que el texto adoptado no refleja fielmente la doctrina de la ONU sobre la descolonización ni las legítimas aspiraciones del pueblo saharaui, motivo por el cual su país no participó en la votación.
En nombre de su país, el embajador Amar Ben Jamaa, representante permanente de Argelia ante la ONU, explicó que Argelia no participó en la votación, señalando así su oposición de principios a una resolución que, en su opinión, prioriza a una parte sobre la otra y menoscaba el derecho saharaui a la autodeterminación.
Por el lado de las Naciones Unidas, es posible que la MINURSO entre en una fase diferente, si es que la realización del referéndum ya no ocupará el centro de su mandato, aunque estos son aspectos que habrán de verse en el futuro, al tiempo que la observancia de la situación de derechos humanos deberá atenderse con mayor y mejor atención.
Finalmente, no puede obviarse que este conflicto y sus novedades comentadas se vinculan, de muchas formas, al reordenamiento geopolítico en África, en el mudo árabe, así como en el planeta en su conjunto. Alcanza con tener en cuenta que la resolución comentada fue propuesta por USA, que China y Rusia se abstuvieron, así como la efusiva salutación del gobierno israelí a Marruecos apenas conocida la misma.