Desde mediados del Siglo XVI el planisferio que representa al mundo sigue siendo prácticamente el mismo. Esa proyección cartográfica implica una visión política del planeta, una herramienta de poder y una percepción errónea de dimensiones y distancia. Actualmente existen iniciativas, como de la Unión Africana, que reclaman modificar los mapas para que estén mucho más cerca de la realidad.
