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Mariposas contra la violencia

26 noviembre, 2025 | Ricardo Changala

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, declarado así por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 54/134, el 17 de diciembre de 1999.

Esa resolución define a la violencia contra la mujer como:

todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Por su lado, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, en su recomendación general número 35 de 2017, considera que la violencia por razón de género es uno de los medios sociales, políticos y económicos fundamentales a través de los cuales se perpetúa la posición subordinada de la mujer.

De acuerdo con ese órgano de la ONU, la violencia por razón de género es un grave obstáculo para el logro de la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, y para el disfrute por parte de la mujer de sus derechos humanos y libertades fundamentales, consagrados en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de 1979.

La iniciativa del día internacional se propuso mucho antes en Bogotá, donde en 1981 se celebró el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe.

La fecha elegida para la conmemoración tiene origen en el continente americano porque el 25 de noviembre de 1960, en República Dominicana,  las hermanas Patria, Minerva y  María Teresa Mirabal, posteriormente conocidas como “las mariposas”, fueron asesinadas por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo en virtud de su activismo político contra el régimen.

Precisamente en este continente, los datos sobre la violencia contra la mujer, en sus diferentes modalidades, son altamente preocupantes.

En 2024, al menos 3.828 mujeres fueron víctimas de femicidio, feminicidio o muerte violenta por razón de género en 26 países y territorios de la región, según los recientes datos oficiales del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

En promedio, son 11 muertes violentas por día para un total acumulado de 19.254 feminicidios en los últimos cinco años.

De acuerdo con este documento, las tasas más elevadas se observan en Honduras (4,3 casos por cada 100.000 mujeres), Guatemala (1,9 casos por cada 100.000 mujeres) y República Dominicana (1,5 casos por cada 100.000 mujeres), mientras que Chile presentó la tasa más baja: 0,4 casos por cada 100.000 mujeres.

En la región, la mayoría de las muertes violentas de mujeres son perpetradas por las parejas o exparejas de las víctimas.

Además,  en 2024 se contabilizaron 587 víctimas indirectas de feminicidio (hijos, hijas y otras personas dependientes de las víctimas) en los 10 países que proveen esta información.

Al presentar el informe, el director de la CEPAL, José Manuel Salazar, señaló:

“…se siguen observando niveles inaceptables de violencia por razón de género contra las mujeres y niñas en América Latina y el Caribe, incluida su expresión más extrema: el feminicidio. La prevención y eliminación del feminicidio no es un asunto circunscrito a la seguridad pública, sino un objetivo urgente de la década de acción para el logro de la igualdad sustantiva de género y la sociedad del cuidado”. 

Este año, el tema central de la conmemoración es “ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas”

La violencia digital afecta en especial a quienes gozan de visibilidad pública como las activistas sociales, periodistas, políticas, defensoras de los derechos humanos y en general mujeres jóvenes.

Sus efectos son aún más graves en el caso de las mujeres que se enfrentan a formas de discriminación cruzadas, por ejemplo, la discriminación por motivos de raza, discapacidad, identidad de género u orientación sexual.

Muchas veces, sus efectos se extienden a la vida real, por ejemplo en forma de coacción, abusos físicos e incluso femicidios.

La violencia digital va más allá de las agresiones en redes, pues abarca también la explotación y el abuso sexual infantil a través de medios digitales.

Entre otras modalidades, se trata de situaciones de acoso en línea, ciberacecho, “doxeo” (revelación de información personal), difusión no consentida de imágenes, desinformación, noticias falsas, etc.

Es notoria la impunidad ante la falta de regulación tecnológica.  En algunos casos, incluso falta reconocimiento legal de este tipo de ataques, entre otros factores que dificultan su persecución.

Según el Banco Mundial, menos del 40% de los países cuentan con leyes que protegen a las mujeres, por lo cual alrededor del 44% de las mujeres y niñas del orbe carecen de protección jurídica.

En virtud de ello, la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, ha expresado que:

“Las leyes deben evolucionar con la tecnología para garantizar que la justicia proteja a las mujeres tanto en línea como en el mundo real. La deficiente protección jurídica deja en situación de vulnerabilidad a millones de mujeres y niñas, mientras que los agresores actúan con impunidad. Esto es inaceptable. Desde ONU Mujeres exigimos un mundo en el que la tecnología esté al servicio de la igualdad, no de quienes causan daño”

Más allá de las leyes y políticas públicas necesarias, como ocurre con todo lo que importa, lo fundamental está en manos de las personas, de las mujeres luchando por sus derechos, por su vida.

De allí la relevancia de las conmemoraciones cuando se utilizan para fortalecer propuestas y acciones.

En el cierre de la novela El tiempo de las mariposas, inspirada en la vida y asesinato de las hermanas Mirabal, su autora, Julia Álvarez, señala:

“Como es obvio, estas mujeres que lucharon contra un tirano son un modelo de la mujer que lucha contra toda clase de injusticias. ¡Vivan las mariposas!”.