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Millonarios Patriotas del Reino Unido: ¡Queremos que nos cobren impuestos!

05 agosto, 2026 | Ricardo Changala

Andy Burnham asumió el cargo de primer ministro británico el 20 de julio, tras ser ungido líder del Partido Laborista, en un contexto de crisis económica, múltiples cuestionamientos a su antecesor y, en general, una notable pérdida de confianza en el Ejecutivo.

El sucesivo relevo de titulares del máximo cargo (tanto de conservadores como laboristas) no ha provocado los cambios esperados por la ciudadanía.

Para este año se espera que la economía crezca un 1%, menos que el año anterior, cuando llegó al 1,4%, al tiempo que el endeudamiento nacional, lejos de reducirse, tiende a aumentar.

En ese marco, alrededor de 120 millonarios británicos, vinculados a la organización Patriotic UK  Millionaires (Millonarios Patriotas del Reino Unido), le remitieron una breve pero contundente carta al novel primer ministro expresándole su deseo de pagar más impuestos.

“As millionaires we have a clear message for you, our new Prime Minister: tax us. We are proud to pay and here to stay” (“Como millonarios, tenemos un mensaje claro para usted, nuestro nuevo primer ministro: grávenos. Estamos orgullosos de pagar y aquí estamos para quedarnos”).

Sin embargo, a pesar de la acuciante situación económica del país, las primeras reacciones del gobierno han sido muy parcas, nada entusiastas, apenas señalando que este tipo de propuestas deberán ser consideradas en el marco del presupuesto.

Millonarios patriotas

Se trata de una red de millonarios de múltiples sectores y orígenes, que no solo opera en el Reino Unido sino también en Estados Unidos y en Canadá.

Entre sus miembros y equipo de dirección se incluyen personas de diversos sectores, desde exmiembros del fondo de inversión BlackRock hasta productores artísticos, todos ellos, obviamente, titulares de muy importantes fortunas.

De acuerdo con su portal, quienes integran esta organización comparten profunda preocupación por el grado desestabilizador de la desigualdad económica y política en estos países.

Se manifiestan comprometidos con una misión compartida: utilizar la voz de la riqueza para construir una economía más justa, estable e inclusiva, y acelerar el fin de la riqueza extrema.

Señalan que tratan de utilizar la voz de los millonarios para defender públicamente una economía justa, combatiendo la riqueza extrema y poniendo fin a la brecha económica creada por la creciente desigualdad.

Sostienen que la riqueza extrema generada por el actual sistema económico es destructiva, ineficaz y está erosionando la confianza en la democracia.

Para hacer frente a la crisis de la riqueza extrema, promueven tres líneas de acción fundamentales:

  • La riqueza debe pagar lo que le corresponde y los impuestos deben ser progresivos. Los ingresos recaudados a millonarios, multimillonarios y grandes corporaciones deberían representar una proporción significativamente mayor del total de la recaudación fiscal.
  • El trabajo debe ser justamente remunerado. Toda persona que contribuya a la economía, tanto remunerada como no remunerada, debería poder cubrir sus necesidades básicas.
  • La riqueza no debe comprar ni corromper la política. La confianza en la democracia depende de que eliminemos la influencia indebida del dinero. Cada ciudadano, con independencia de su clase, género, capacidad, raza u origen étnico, debería gozar de un poder político igual al que disfrutan los millonarios.

La carta al Primer Ministro

Los millonarios patriotas del Reino Unido, luego de afirmar que conocen bien a su país —cuyos habitantes merecen mejores condiciones que las que han tenido en los últimos tiempos—, demandan al primer ministro Burnham que les cobre impuestos, algo por lo cual se sentirán muy orgullosos.

Aclaran que no piden impuestos a las personas trabajadoras sino solo a los más ricos.

En su breve argumentación expresan que la riqueza y el poder están concentrados en un grupo muy reducido desde hace demasiado tiempo, beneficio que se ha producido a costa del país, su gente, su democracia e incluso del medio ambiente.

Le comunican que esa visión no pertenece solo a quienes firman la carta, sino que, según ellos, representa a la mayoría de los millonarios del país.

Según las encuestas que realizaron, al menos el 75% de los millonarios consultados apoyan la suba de impuestos sobre ellos y la gran mayoría quiere seguir viviendo en el Reino Unido, y que su dinero sirva para inversiones que terminen favoreciendo a la población en general.

Lo recaudado debe destinarse a reducir la desigualdad, invertir en empleos sostenibles, mejorar hospitales, escuelas y cuidados sociales, optimizar infraestructuras y facilitar a las pequeñas empresas el acceso a financiación.

El fundamento de la propuesta

Los millonarios patriotas basan su iniciativa en una serie de argumentos apoyados en datos y estudios de diferentes fuentes, algunas de ellas de instituciones estatales británicas.

De acuerdo con los datos que manejan, el 63% de los ingresos recaudados lo cubren los trabajadores comunes, mientras que solo el 4% procede del capital.

Aunque el relato dominante afirma que el Reino Unido tiene una alta presión fiscal, en realidad se ubica por debajo de otros países europeos.  El tipo impositivo efectivo del 10% de los mayores ingresos es del 39%, mientras que el 10% más pobre paga un 48%.

En los últimos 50 años el número de multimillonarios se ha disparado, ya que actualmente son 156 en comparación a los 29 que había en 2010.

Afirman que, a nivel internacional, se requieren urgentes cambios tributarios porque los países pierden 347.600 millones de dólares estadounidenses al año debido a que las empresas multinacionales trasladan sus beneficios a paraísos fiscales. Además, pierden otros 144.800 millones de dólares anuales por la evasión fiscal extraterritorial.

La pérdida de ingresos fiscales afecta de manera particular a los países del Sur Global y contribuye al círculo vicioso de la deuda en el que se encuentran atrapados muchos países. También está generando niveles de desigualdad que no se veían desde el apogeo del imperialismo occidental a principios del siglo XX, y una situación en la que, a pesar de la policrisis global, el 1% más rico ha acaparado más de la mitad de toda la nueva riqueza mundial.

Estas afirmaciones coinciden plenamente con los estudios realizados por el World Inequality Lab, una prestigiosa entidad originada en la Escuela Económica de París, y la Universidad Berkeley de California, con aportes de decenas de reconocidos especialistas, que publicó en diciembre de 2025 la tercera versión de su informe mundial titulado World Inequality Report 2026.

El informe documenta abundantemente que una pequeña minoría posee un poder financiero sin precedentes, en tanto que miles de millones de personas siguen excluidas de sus derechos más básicos.

En todas las regiones, el 10% más rico controla más de la mitad de la riqueza total, dejando a menudo a la mitad más pobre con solo una pequeña fracción.

El informe dedica especial atención a los sistemas tributarios, llegando a la conclusión de que, también en este aspecto, quienes están en los sectores más poderosos son cada vez más beneficiados. Los ultrarricos evaden la tributación, se afirma.

Las tasas efectivas del impuesto sobre la renta aumentan de forma constante para la mayoría de la población, pero caen drásticamente para los multimillonarios. Estas élites pagan proporcionalmente menos que la mayoría de los hogares con ingresos mucho más bajos.

Como consecuencia de ello, este patrón regresivo priva a los estados de recursos para inversiones esenciales en educación, sanidad y acción climática, y socava la equidad y la cohesión social al reducir la confianza en el sistema tributario.

De ahí que los multimillonarios patriotas no son los únicos, sino que se suman a otras campañas para gravar la riqueza de las personas más ricas del mundo, que han cobrado un impulso real en los últimos años.

En su portal citan iniciativas estatales como la de Brasil —durante su presidencia del G20— o la de España, que propuso una plataforma en materia de fiscalidad. Asimismo, la Comisión Internacional sobre Desigualdad, convocada por la presidencia sudafricana del G20, destacó la necesidad de gravar a los superricos. En la misma línea, destacan la propuesta de referéndum en California y los debates sobre el impuesto al patrimonio en Dinamarca.

Cambiar o desaparecer

Resulta claro que estos millonarios, más allá del eventual humanismo que pudiera dirigir sus acciones, observan que la exagerada concentración de riqueza pone en riesgo las bases sociales sobre las cuales se ha desarrollado el sistema capitalista en las últimas décadas.

Por ello, en su carta al Primer Ministro le dicen: “Por una Gran Bretaña mejor, esto tiene que cambiar; necesitamos abrazar una nueva forma de descentralización de la riqueza y el poder, partiendo de los más ricos, para reinvertir en nuestro mayor activo en cada región: nuestra gente”.

Dicho de otra forma, si no se modifica la tendencia actual, la concentración de riqueza y poder incluso dejará fuera de juego a los millonarios que no pertenezcan al pequeño círculo de los hiperricos.

La contienda intracapitalista en curso tiende a profundizarse. De un lado están los multimillonarios que buscan afianzar el sistema tomando el control político además del económico; del otro, los autodenominados patriotas —existentes también en otros países, aunque no siempre organizados— que intentan retornar a un esquema anterior de distribución de la riqueza.

Sin duda, esta polarización es un eje relevante para entender el devenir de nuestras sociedades.