Jon Subinas, CIEPS[1]
Es un placer estar aquí y poder hacer la presentación que comparto a continuación. En mi exposición, quiero fijar como pocas dos, si pueden ser tres ideas fuerza.
Básicamente dando un salto a partir de la introducción que nos ha hecho Osvaldo, la idea que es la columna vertebral de lo que les voy a presentar es que las tecnologías deben estar hechas para servir a la sociedad y no al revés. Pero lo que estamos viendo con muchos de los modelos, especialmente de los modelos que ha hablado Osvaldo, es que es al revés: son la sociedad la que se está subordinando a esta tecnología.
Esto es importante porque entonces, más que en una democracia estaríamos en una tecnocracia. Este dominio de la tecné sobre el demos (utilizando los términos etimológicos), pero es importante plantear que detrás de la tecné, como bien señala Osvaldo, hay intereses.
Muchos autores y pensadores, a estos intereses que hay detrás de la inteligencia artificial lo han denominado tecno‑feudalismo. Quizá si no queremos transitar hacia ese tecno‑feudalismo, tenemos que pensar en unas tecnologías que se adapten más a la sociedad, se adapten más al demos, que no solo significa pueblo en un sentido literal (buscando la raíz griega), pues también en ese concepto está presente la base territorial desde cual se construye la estructura política democrática.
Es decir, no quiero decir que nos tengamos que adaptar en ninguna medida a las tecnologías. Eso ha sucedido siempre desde que se descubrió el fuego, la imprenta; eso ha transformado las sociedades. Pero hay que pensar que las tecnologías deben ser herramientas del demos,
El demos una herramienta de la tecné; eso es importante. En el caso de América Latina, por centrarnos en esta región, estamos hablando de más de 800 pueblos, que en torno al 8 % de la población de la región, constituyendo la región geográfica con mayor porcentaje de población indígena del mundo, un dato importante.
Pero esta población sufre graves carencias ya que más del 40 % sufren una tasa de pobreza que es el doble de la del promedio de la región. Tienen un muy débil, muy deficiente acceso a internet.
Pero esto en cuanto a los déficits, porque muchas veces a la hora de hablar de los Pueblos Indígenas los definimos solo por sus necesidades, por sus déficits, como si fuesen un sujeto de necesidad. Yo lo que voy a plantear es que no solo son un sujeto de necesidad, sino que constituyen un sujeto que necesitamos, en el sentido que ellos disponen de un diverso y amplio acervo cultural que incluye conocimientos ancestrales, tradiciones, lenguas y formas de relación armónica con el medio ambiente.
Esta relación con el medio ambiente en el contexto de la mayor crisis ecológica de la historia no es cualquier cosa. Y aquí puedo presentar algún de las evidencias que existen, evidencias científicas, como que gestionan una cuarta parte de la superficie terrestre y un tercio de los paisajes forestales intactos del planeta, zonas que están presentes en territorios indígenas.
El declive de la biodiversidad de estos territorios es mucho menor que en otros lugares; la probabilidad de convertir estos territorios en agricultura intensiva mucho más agresiva para el ambiente es mucho menor, al igual que los focos de deforestación que son mucho menores. En términos de vida, en estos territorios residen alrededor del 60 % de todos los mamíferos presentes en la Tierra.
O sea, estamos hablando de un bagaje ambiental, ecológico, de unas dimensiones fundamentales para la sostenibilidad del planeta. Por lo tanto, insisto en esta idea de que no solo estamos hablando de sujetos de necesidad (además toda la sociedad tiene necesidades), sino que estamos hablando de sujetos que necesitamos.
¿A qué barreras se van enfrentando los Pueblos Indígenas? De ello ya ha hablado algo Osvaldo, así que no me voy a extender. La brecha de conectividad, acceso y uso de herramientas digitales, la presencia de sesgos algorítmicos que hablaba Osvaldo, la falta de soberanía de datos y la necesidad de incorporar estas cosmovisiones, todas han sido mencionadas.
Pero sobre todo es importante incluir a los Pueblos Indígenas en la creación de estas tecnologías.
Como señalaba Osvaldo, los creadores están mayoritariamente presentes en un determinado segmento y pertenecen a una determinada cultura mientras estos pueblos no tienen protagonismo y muy poca presencia en estos tipos de tecnologías.
Según un informe de la UNESCO de inteligencia artificial centrada en Pueblos Indígenas, los sistemas reproducen ontologías y epistías coloniales, ya que amplifican conocimientos, saberes y prácticas en las cuales no tienen presencia o tienen muy escaso protagonismo los Pueblos Indígenas. Entonces es fundamental un proceso de descolonización y apropiación local, esa idea del demos no solo como un pueblo, sino también como territorio.
Sobre estas cuestiones existen muchas investigaciones sobre los sesgos y los obstáculos que sufre la inteligencia artificial. Tenemos algunos que hablan sobre los sesgos culturales que existen en los sistemas de inteligencia generativa. Aquí expongo una bibliografía que luego se puede compartir.
¿Cómo los valores de los que programan están presentes también?
Digamos que siempre hay valores, siempre hay intereses, incluso aunque no queramos, hasta el propio proceso de elección de un tema u otro es en función de cierta perspectiva, muchos autores lo han estudiado y lo han evidenciado.
Pero si lo hiciéramos en términos de lenguas, el informe de la organización Host Knowledge nos cuenta que solo 500 de las 7500 lenguas que se hablan en el mundo están representadas en la internet. Es decir, menos del 7 %; es decir, existe un grandísimo camino por recorrer para incluir estas lenguas que hoy no están presentes.
Luego quisiera destacar que esto no estamos en un desierto absoluto. Hay iniciativas, movimientos, organizaciones que ya están trabajando en esta línea. Podemos destacar a la organización Tierra Común o el movimiento de las tecnologías alad alineadas, que son organizaciones que están trabajando por introducir estas perspectivas, por hacer iniciativas proactivas, no solo críticas, de incluir esta diversidad cultural de los Pueblos Indígenas en la inteligencia artificial.
Otras iniciativas importantes es la del International Work Group for Indigenous Affairs o la alianza global de los datos indígenas, que trabajan de forma muy consistente en esta línea. Entonces, las potencialidades existen. Digamos que Osvaldo ha señalado los riesgos, las distopías, pero yo quiero poner el foco en lo que podemos hacer.
Desde estos movimientos, desde estos enfoques, se plantea transitar de un modelo de inteligencia artificial a un modelo de sabiduría artificial.
En el caso de los Pueblos Indígenas, la sabiduría acoge un elemento que no está tan presente en la inteligencia: la capacidad de resolver problemas en función de una historia y un acervo cultural de una sociedad. Eso es lo que está presente en esta idea de sabiduría artificial. Hacerse eco de estos conocimientos, de estas sabidurías ancestrales que han ido cambiando a lo largo del tiempo, pero que son capaces de resolver problemas prácticos desde territorios y comunidades locales.
Desde ahí la inteligencia artificial tiene una gran potencia para la preservación de las identidades indígenas, la conservación del patrimonio cultural y ecológico, así como la revitalización de las lenguas.
Entonces, la finalidad de este enfoque, de transitar hacia una sabiduría artificial, sería democratizar esta inteligencia artificial, porque la inteligencia artificial no es solo un gran motor y tecnología para la comercialización, sino que influye en todo: en las políticas públicas, en nuestro orden social, en nuestro orden económico y necesitamos que este modelo sea más democrático y que incluya la diversidad de voces para posibilitar un marco ético para su aplicación.
Entonces, esta transición de la inteligencia artificial a un modelo de sabiduría artificial es un poco lo que se propone desde este enfoque.
[1] Doctor en Sociología y Antropología, especialista en investigación social aplicada por el CIS (España) e investigador del CIEPS de Panamá. Su área de trabajo está vinculada a opinión pública y desigualdad.